Enchufar una regleta a otra puede parecer una forma sencilla de añadir tomas de corriente a una oficina en casa o a una zona de videojuegos, pero no aumenta la cantidad de energía disponible. Todos los dispositivos conectados a la segunda regleta reciben electricidad a través de la primera, lo que aumenta la carga que soportan su enchufe y sus componentes internos.

Si la carga combinada supera la capacidad nominal de la primera regleta, el cableado puede sobrecalentarse. El calor resultante podría dañar la carcasa y el aislamiento, y podría prender los materiales cercanos. Las regletas tienen una capacidad máxima, así que la cantidad de tomas que ofrecen no indica cuánta capacidad eléctrica proporcionan.

Si necesitas más tomas para dispositivos de bajo consumo, utiliza una sola regleta con suficientes tomas y comprueba que la carga total no supere su capacidad nominal. Si necesitas más alcance, elige una regleta con un cable más largo en lugar de añadir un alargador, que también tiene sus propios límites. Si se dispara un disyuntor al usar una regleta, debes considerarlo una advertencia; añadir otra regleta y repartir los dispositivos no resuelve el problema de fondo.

Evita usar regletas con carcasas dañadas, marcas de quemaduras o conexiones flojas. Los aparatos de alto consumo, como calefactores portátiles, microondas y refrigeradores, no deben enchufarse a una regleta a menos que esta esté diseñada para soportarlos; las indicaciones de la fuente recomiendan enchufar estos aparatos directamente a una toma de pared. Los protectores contra sobretensiones tampoco aumentan la capacidad eléctrica y no deben conectarse en cadena. Si una regleta no es suficiente, utiliza otra en una toma de pared distinta.

Fuentes: Engadget.