La respuesta de Binance al mayor robo conocido de criptomonedas se mide ahora no solo por el valor de lo sustraído, sino también por si los clientes siguen confiando sus fondos a la plataforma. La empresa afirma que los usuarios no asumirán las pérdidas, mientras que los retiros se dispararon después de que la plataforma restableciera el acceso tras una suspensión de unos dos días.

El ataque tuvo lugar el 29 de octubre y los delincuentes robaron activos digitales valorados en aproximadamente 6.300 millones de dólares. Más tarde, el FBI atribuyó la operación a TraderTraitor, un grupo vinculado a Corea del Norte.

Cuando Binance comenzó a reabrir los retiros el 1 de noviembre, los clientes retiraron unos 7.400 millones de dólares, según The Wall Street Journal. Esa cifra corresponde al total retirado, no a las salidas netas: durante el mismo periodo, los clientes también depositaron alrededor de 2.700 millones de dólares. Las salidas netas resultantes fueron de aproximadamente 4.700 millones de dólares, o 4.720 millones según Reuters, equivalentes a cerca del 3 % de los activos que custodia Binance.

Por sí solas, las cifras no demuestran una pérdida generalizada de confianza. Reuters informó que los analistas creen que la confianza se ha mantenido en gran medida y que Binance afirmó que los retiros comenzaron a estabilizarse después del repunte inicial. La experiencia previa de la plataforma tras el colapso de FTX en 2022 sirve de referencia: Binance registró entonces salidas netas de unos 6.000 millones de dólares en 72 horas.

Binance se ha comprometido a cubrir las pérdidas con recursos de la tesorería de la empresa, su fondo de emergencia SAFU y parte de un fondo de seguros. La empresa afirma haber repuesto alrededor del 95 % de los activos afectados. Según explica, el 5 % restante está compuesto principalmente por criptomonedas menos líquidas, más difíciles de adquirir en grandes cantidades.

La plataforma también ha publicado pruebas criptográficas de reservas que muestran una cobertura de al menos uno a uno para diez activos. Eso no recupera por sí solo los fondos robados ni constituye una auditoría completa de la empresa.

El incidente pone de relieve la diferencia entre una cadena de bloques y las empresas que operan sobre ella: una red puede registrar correctamente las transacciones mientras los sistemas de seguridad de una plataforma se ven comprometidos. La información disponible apunta a un problema en el propio entorno de Binance.

El ataque se suma a una serie de crisis distintas que han alimentado las dudas sobre el sector de las criptomonedas. FTX colapsó en 2022 en medio de un fraude relacionado con fondos de clientes, mientras que TerraUSD perdió su paridad ese mismo año, arrastrando al token LUNA y a su ecosistema. En 2025, Bybit sufrió un robo de alrededor de 1.500 millones de dólares, que el FBI atribuyó a piratas informáticos norcoreanos. Estos casos tuvieron causas distintas, entre ellas fraude, fallos de diseño económico y ciberataques.

Binance ya había sido objeto de escrutinio antes del último ataque. En 2023, la empresa se declaró culpable en Estados Unidos de infracciones relacionadas con los controles contra el blanqueo de capitales, las sanciones económicas y los requisitos de registro para determinados servicios financieros, y aceptó pagar unos 4.300 millones de dólares. Su fundador, Changpeng Zhao, también se declaró culpable de no cumplir las obligaciones contra el blanqueo de capitales. Por separado, en mayo de 2025 la SEC retiró una demanda civil contra varias entidades vinculadas a Binance, incluida su plataforma estadounidense; no hubo una resolución sobre el fondo de las acusaciones.

La empresa también ha encontrado obstáculos regulatorios en Europa. Al terminar el periodo transitorio del reglamento MiCA, el 1 de julio, Binance no había obtenido la autorización necesaria y había retirado su solicitud en Grecia. En Francia, su registro anterior ya no era válido, y la empresa anunció restricciones para clientes de varios países. The Financial Times informó en octubre que los reguladores estaban examinando el uso de una excepción que permite prestar servicios a usuarios europeos cuando estos los solicitan por iniciativa propia.

Binance afirma que asumirá el coste del robo y, hasta ahora, las salidas no han provocado un pánico generalizado. Pero la respuesta sigue siendo una prueba importante: quienes dejan sus activos en manos de un intermediario necesitan confiar tanto en su capacidad para protegerlos como en la forma en que gestiona un fallo.

Fuentes: Xataka.