Un ciberataque contra Coolworld, una empresa contratista que mantiene contenedores refrigerados utilizados por el servicio nacional de sangre de Francia (EFS), habría alterado los ajustes de las cámaras frigoríficas de −30 °C a 110 °C, según Le Canard enchaîné. La intrusión tuvo lugar durante la noche del 1 al 2 de noviembre de 2026 y afectó a instalaciones, algunas de ellas en la región de Borgoña-Franco Condado.
Un técnico de guardia advirtió durante la noche el inesperado aumento de temperatura. El Ministerio de Sanidad francés afirmó que el incidente se detectó a tiempo y que no tuvo consecuencias para la cadena de transfusiones ni para los pacientes. El presidente de la EFS, Frédéric Pacoud, también declaró a BFMTV que la seguridad de los productos sanguíneos no se había visto comprometida.
En las cámaras frigoríficas había plasma destinado a transfusiones, así como muestras utilizadas para el seguimiento sanitario. Pacoud afirmó que, de no haberse detectado el incidente, podrían haberse perdido muestras o reservas de plasma destinadas a los pacientes.
El ataque se produce tras una serie de interrupciones que afectaron a instalaciones refrigeradas. Durante la noche del 11 al 12 de octubre, ciberataques afectaron a cientos de supermercados de Francia, donde el aumento de las temperaturas llevó a algunas tiendas a desechar productos frescos y congelados. El 2 de noviembre también se notificaron incidentes en 15 tiendas Carrefour de Bélgica, 13 supermercados SuperValu de Irlanda y tiendas de Suecia.
Los sistemas de refrigeración pueden supervisarse y ajustarse a distancia mediante sistemas informáticos. El organismo francés de ciberseguridad ANSSI advirtió el 12 de octubre sobre ataques contra controladores de refrigeración y posteriormente amplió su alerta para incluir equipos de Danfoss, Copeland y Dixell. Entre sus recomendaciones figuraban retirar las interfaces de gestión directamente accesibles desde internet, proteger el acceso remoto, comprobar los ajustes e instalar las actualizaciones disponibles.
Actualmente no hay pruebas que establezcan que los ataques contra el contratista de la EFS y los sistemas de refrigeración de comercios fueran perpetrados por los mismos actores. La información disponible tampoco especifica si las cámaras frigoríficas afectadas utilizaban equipos incluidos en la alerta de la ANSSI.
Fuentes: Numerama.