La principal diferencia entre la inteligencia artificial local y la IA basada en la nube es dónde tiene lugar el procesamiento. Los sistemas locales ejecutan las operaciones necesarias en el propio dispositivo del usuario, mientras que los servicios en la nube envían las solicitudes a través de internet a centros de datos externos y devuelven los resultados.
La IA local, también conocida como IA en el dispositivo, puede funcionar en computadoras, tabletas y teléfonos inteligentes. Cuando una herramienta opera completamente en el dispositivo, tareas como revisar textos o resumir documentos pueden realizarse sin enviar archivos a servidores externos. Esto puede ofrecer mayor privacidad y, en algunos casos, permitir que el sistema funcione sin conexión.
Sin embargo, el rendimiento local depende del hardware del dispositivo. Los modelos más grandes pueden requerir una cantidad considerable de memoria RAM y una computadora más potente, mientras que los modelos más pequeños pueden ejecutarse en dispositivos personales más sencillos. Los sistemas locales también pueden tener limitaciones en el razonamiento y la calidad de las respuestas, según la tarea.
La IA basada en la nube depende de centros de datos externos. Servicios como ChatGPT, Gemini y Claude procesan las solicitudes en los servidores de sus proveedores, lo que permite a los usuarios acceder a modelos avanzados sin tener un dispositivo con hardware potente. Estos servicios también pueden ofrecer funciones como Deep Think de Gemini, Artifacts de Claude y la investigación detallada de ChatGPT.
La desventaja es que la información enviada a los chatbots en la nube queda registrada en sus servidores y se conserva durante un periodo que varía según el servicio. Por lo tanto, los usuarios deben evitar compartir información personal, sensible o confidencial. Los servicios en la nube suelen ofrecer acceso gratuito con límites diarios, mientras que los planes de pago pueden aumentar esos límites.
La mejor opción depende de la tarea, del hardware disponible y del nivel de privacidad deseado. La IA local es más adecuada para tareas sencillas y para información confidencial cuando el software procesa todo en el dispositivo. La IA en la nube se adapta mejor a modelos avanzados, planificación de varios pasos, programación, análisis a gran escala e investigaciones que requieren una conexión activa a internet, como las consultas relacionadas con noticias o datos financieros.
Los dos enfoques también pueden funcionar conjuntamente. Algunas herramientas procesan localmente las solicitudes sencillas y envían las tareas más exigentes a servidores externos. Apple Intelligence, por ejemplo, gestiona las tareas en el iPhone, el iPad o el Mac siempre que es posible, y utiliza Private Cloud Compute cuando se necesitan modelos más avanzados. Según Apple, los datos enviados a ese sistema se procesan para cumplir la solicitud y no se almacenan en sus servidores.
Google también ofrece modelos locales como Gemini Nano, que puede ejecutarse en teléfonos Android para resumir textos, revisar mensajes y describir imágenes sin enviar los datos a la nube. La aplicación Gemini, por su parte, utiliza modelos en línea y locales para preguntas y actividades que dependen de los servicios de Google.
Samsung divide de manera similar las funciones de Galaxy AI entre el dispositivo y los servidores externos. Las traducciones y algunas sugerencias de texto pueden ejecutarse localmente, mientras que los resúmenes de contenido y la edición de imágenes pueden depender del procesamiento en la nube.
Fuentes: Canaltech.