La Unión Europea está estudiando un Cable submarino de internet que conectaría Groenlandia directamente con el bloque, con posibles extensiones a través de Canadá hasta Japón y Corea del Sur. La estrategia de la Comisión Europea presenta el Cable Panártico como una forma de reforzar la conectividad y la seguridad de Europa en el Ártico.
Más del 99 % del tráfico mundial de internet viaja por cables submarinos, que transportan servicios que van desde las transacciones financieras hasta la computación en la nube y las comunicaciones. La propuesta de la Comisión surge en medio de la preocupación por la resiliencia de las rutas existentes: gran parte del tráfico entre Europa y Asia pasa por el mar Rojo, mientras que algunos cables del Mar Báltico han resultado dañados por barcos que arrastraban sus anclas. La fuente también señala el deterioro de las relaciones con Washington y la dependencia europea de infraestructuras controladas por Estados Unidos.
La Comisión afirma que el proyecto proporcionaría una conexión por cable «soberana, segura y resiliente» entre Groenlandia y la UE. Según el organismo, ha destinado 107 millones de euros a la conectividad de Groenlandia. La iniciativa surgió de un acuerdo de 2025 en el que participaron empresas europeas, organizaciones de investigación y un operador de telecomunicaciones groenlandés, y se prevé que reciba más apoyo a través del Mecanismo «Conectar Europa».
La propuesta también incluye un centro ártico de cables, abierto a los miembros de la UE, Noruega e Islandia, para supervisar y proteger los cables del Atlántico Norte y el Ártico, y ayudar a coordinar las reparaciones. Bruselas afirma que también financiará cables equipados con «tecnologías inteligentes» que podrían funcionar como sistemas de alerta temprana.
La justificación estratégica podría ser más sólida que la comercial. Elisabeth Braw, investigadora del Atlantic Council, dijo a Ars Technica que la geopolítica había desempeñado un papel casi nulo en los proyectos de cables de las décadas anteriores, pero que en el futuro las conexiones podrían unir cada vez más a países aliados y evitar las aguas de otros. Añadió que, hace cinco años, un proyecto en Groenlandia no habría parecido comercialmente atractivo.
Según Euronews, el plan todavía no ha definido una ruta, un presupuesto ni un calendario de construcción definitivos, y no especifica quién financiaría, poseería u operaría el cable. Las obras en el Ártico también exigirían embarcaciones especializadas. La propuesta incluso menciona la energía nuclear como una posible forma de mantener las operaciones en las condiciones extremas de la región.
Una conexión más amplia con Asia sigue siendo incierta. Juha Saunavaara, de la Universidad de Hokkaido, dijo a Nikkei Asia que Japón suele considerar la construcción de cables una cuestión del sector privado, lo que dificulta la participación pública; también señaló que las inversiones japonesas en proyectos rusos de hidrocarburos podrían complicar la cooperación.
Otros proyectos estudian rutas septentrionales. Polar Connect, dirigido por instituciones de investigación nórdicas, pretende conectar el norte de Europa con Japón y Corea del Sur para 2031, mientras que el proyecto comercial Far North Fiber también está estudiando posibles rutas. La empresa noruega Bulk Infrastructure busca socios para un cable independiente entre Europa y Canadá, informó Bloomberg.
Fuentes: Xataka.