Cabezas, manos y otros restos humanos momificados se han anunciado en redes sociales, sitios de comercio electrónico y plataformas de subastas, según un estudio dirigido por la bioarqueóloga Kirsty Squires, de la Universidad de Staffordshire. La investigación, titulada «La verdadera maldición de la momia» y publicada en la Revista Internacional de Bienes Culturales, registró 128 anuncios entre 2015 y 2025.
De esos registros, 122 correspondían a restos humanos y seis, a animales. Los investigadores encontraron 66 anuncios de cabezas en distintos estados de conservación, mientras que solo uno mostraba un cuerpo humano completo. Según se informó, una cabeza anunciada en Estados Unidos como una momia del antiguo Egipto llegó a alcanzar un precio de 115.000 dólares hace aproximadamente una década.
La preocupación más inmediata del estudio no es una maldición sobrenatural, sino la posible exposición a riesgos biológicos y químicos. Los investigadores identificaron 13 publicaciones de Facebook en las que se apreciaba lo que parecía ser crecimiento de hongos en los restos. Sin embargo, no realizaron pruebas microbiológicas, por lo que no se confirmó la presencia ni el peligro de hongos en esos artículos concretos.
Squires advirtió que algunos hongos, incluidas especies de Aspergillus, pueden producir esporas que siguen siendo viables durante largos periodos. Los cambios de humedad durante el almacenamiento o el envío podrían favorecer su crecimiento y exponer potencialmente a vendedores, trabajadores postales y compradores a problemas respiratorios. Algunos restos momificados, objetos funerarios y piezas históricas de taxidermia también pueden contener arsénico, mercurio o plomo procedentes de antiguos tratamientos de conservación. Manipular los objetos o inhalar el polvo podría generar riesgos de exposición, sobre todo cuando se desconocen su procedencia y estado.
Los investigadores señalaron que algunos vendedores se fotografiaron sosteniendo restos sin guantes ni mascarillas. También encontraron anuncios que ofrecían envíos internacionales, pese a las restricciones postales relativas a los restos humanos. El estudio describe un comercio poco regulado en el que los artículos pueden viajar mediante servicios de entrega ordinarios sin una evaluación especializada.
El mercado en línea prolonga un comercio mucho más antiguo. En el siglo XIX, el interés europeo por Egipto contribuyó a que las momias se convirtieran en recuerdos y objetos de colección; partes del cuerpo, como cabezas y manos, eran fáciles de transportar. Los autores del estudio sostienen que el comercio actual plantea preocupaciones relacionadas con la salud, el patrimonio arqueológico y la venta de restos humanos, pero los resultados no demuestran que ninguno de los artículos anunciados haya causado enfermedades.
Fuentes: Xataka.