Elon Musk estableció una presencia cada vez mayor en Texas después de trasladarse allí desde California en 2020. Ahora, tras invertir cuantiosamente en campañas republicanas durante las elecciones de mitad de mandato de 2026, su estrecha alineación con los líderes políticos del estado afronta un panorama distinto tras lo que la fuente describe como una «ola azul».
Musk se mudó a una zona a las afueras de Austin tras sus disputas públicas con las autoridades de California durante la pandemia de COVID-19. En 2021, centró en el sur de Texas el programa Starship de SpaceX y animó a sus empleados a trasladarse allí. En marzo de ese año, comenzó a llamar Starbase a las instalaciones de producción y lanzamiento de la empresa cerca del río Grande.
SpaceX amplió su presencia en Texas en los años siguientes. En 2023, Musk construyó una gran fábrica al este de Austin para producir terminales para clientes de Starlink y otros dispositivos electrónicos. En julio de 2024, afirmó que SpaceX trasladaría su sede corporativa de Hawthorne, California, a Starbase, y señaló el entorno regulatorio y político de California.
La empresa ha seguido ampliando Starbase y anunció este verano que Terafab, descrita como «el proyecto de fabricación de chips más épico del mundo», se construiría en el condado de Grimes. SpaceX dijo que planea levantar una fábrica integrada verticalmente con más de 100 millones de pies cuadrados de espacio de fabricación.
Musk ha elogiado con frecuencia el clima político y regulatorio de Texas y a sus líderes republicanos. En julio, el gobernador Greg Abbott lo llamó «el principal visionario de nuestro tiempo» mientras lo entrevistaba como presentador invitado en The Sean Hannity Show.
Musk respaldó después a los republicanos en las elecciones de mitad de mandato de 2026 y gastó una suma estimada de 474 millones de dólares a través de su America PAC y otras organizaciones, según The New York Times. Casi la mitad de ese total fue a parar a candidatos de Texas. El informe plantea la pregunta de qué podría significar el cambio político del estado para Musk y SpaceX, que han convertido Texas en un elemento central de sus planes.
Fuentes: Ars Technica.
