El teniente Nicholas Newton, oficial de guerra de superficie a bordo del destructor australiano HMAS Sydney, embarcó en el Álvaro de Bazán español durante el ejercicio Pacific Dragon. El ejercicio multinacional se centró en la defensa aérea y antimisiles, y Newton se incorporó al equipo de mando estadounidense que operaba desde el buque español como oficial de operaciones.
El oficial pronto se dio cuenta de que la distribución de la fragata le resultaba extraordinariamente familiar. Según Navy News, la publicación oficial de la Marina Real Australiana, el Álvaro de Bazán era, en la práctica, el mismo buque que el Sydney, estructura por estructura. La comparación resultaba especialmente llamativa porque Australia clasifica su buque como destructor, mientras que España denomina fragata al Álvaro de Bazán.
La explicación se encuentra en el programa español F-100. Diseñada y construida por Navantia en Ferrol, la clase comenzó con el Álvaro de Bazán. Posteriormente, Australia utilizó esa arquitectura como base para sus tres destructores de defensa aérea de la clase Hobart: HMAS Hobart, HMAS Brisbane y HMAS Sydney.
Navantia contribuyó al diseño y proporcionó apoyo técnico, mientras que los buques fueron construidos en Australia mediante un programa industrial en el que participaron ASC, Raytheon y el Gobierno australiano. El Sydney, tercer y último buque de la clase, entró en servicio el 18 de mayo de 2020.
Las dos clases no son idénticas en todos los aspectos. Australia adaptó el diseño español para cumplir sus propios requisitos operativos, aunque ambas utilizan el sistema de combate Aegis para combinar la información de los radares con las armas destinadas a detectar y atacar amenazas aéreas. El Sydney también lleva misiles antibuque, torpedos, sistemas de sonar, cañones navales y helicópteros.
Newton observó diferencias en la organización diaria de la tripulación española, incluidos los horarios y los procedimientos. También destacó el ambiente a bordo del Álvaro de Bazán, mencionando las barbacoas en la cubierta de vuelo, la música y la hospitalidad de sus marineros.
Su despliegue también implicó un desafío práctico de coordinación. Después de las principales actividades de defensa antimisiles de Pacific Dragon, los buques participantes tuvieron que abandonar la zona porque un huracán que se aproximaba, con vientos de hasta 121 kilómetros por hora, amenazaba la región. Siete buques necesitaban combustible antes de poder trasladarse a un lugar seguro.
Newton ayudó a coordinar sus movimientos y el reabastecimiento desde la fragata española, mientras que el buque logístico estadounidense USNS Washington Chambers suministró combustible a las unidades participantes. La operación permitió que los siete buques se dirigieran hacia zonas más seguras antes de que llegara la tormenta.
La experiencia de Newton puso de relieve el alcance internacional de un diseño naval desarrollado originalmente para España. La arquitectura F-100 proporcionó a Australia un punto de partida para sus destructores de defensa aérea, que posteriormente fueron adaptados a los requisitos militares e industriales australianos. Durante Pacific Dragon, esa herencia compartida permitió que un oficial australiano reconociera casi de inmediato la estructura de un buque extranjero, al tiempo que reveló las diferencias operativas entre ambas marinas.
Fuentes: Xataka.