Burgos se enfrenta a un conflicto entre su demanda de mejores conexiones ferroviarias y los criterios comerciales de Renfe. La operadora estatal no añadirá más frecuencias de AVE en la ruta hacia Madrid, según Álvaro Gutiérrez, presidente de la Asociación de Usuarios del AVE de Burgos, en declaraciones recogidas por Cope. La asociación afirma que Renfe ha indicado que los trenes adicionales no serían rentables.
El grupo cuestiona esa explicación y sostiene que algunos días de este verano fue difícil encontrar billetes porque la capacidad disponible estaba casi completamente vendida. Renfe declinó hacer comentarios sobre el asunto cuando Xataka contactó con la compañía.
Actualmente, los pasajeros pueden viajar entre Burgos y Madrid en hasta nueve frecuencias diarias, pero solo dos completan el trayecto en menos de 100 minutos. Los servicios AVE que salen a las 6:40 y a las 17:21 son los más rápidos, mientras que la mayoría de las demás opciones tardan cerca de dos horas. Algunos servicios Intercity tardan más de cuatro horas.
La asociación solicita un servicio adicional de alta velocidad, preferiblemente más temprano que la primera opción actual, que llega a la estación madrileña de Chamartín a las 8:13. Ese horario mejoraría las posibilidades de las personas que viven en Burgos y trabajan en Madrid, así como de quienes tienen citas tempranas en la capital.
Hasta hace unos meses, también salía a las 8:06 un servicio Intercity. Su cambio temporal a las 8:50 ha desplazado a muchos trabajadores y estudiantes que utilizaban ese tren hacia la franja horaria más temprana.
Gutiérrez describió la situación como contradictoria, dadas las peticiones para que los ciudadanos utilicen el transporte público en lugar de vehículos privados mientras algunas ciudades tienen menos opciones que otras. La asociación quiere que Burgos se convierta en otra alternativa de Castilla y León para los viajeros diarios, junto con el creciente papel de la alta velocidad ferroviaria en el corredor atlántico.
La misma tensión ha aparecido en otros lugares. En Sanabria, Zamora, los residentes han solicitado que más trenes paren en la estación, incluido un servicio más temprano para las personas que viajan al trabajo, a centros educativos o a citas médicas en Valladolid y Madrid. Durante el verano anterior, 22 trenes pasaron por la estación, pero solo ocho efectuaron parada, según el informe.
La posición de Renfe refleja su doble papel como operador público y como empresa que debe mantener equilibradas sus cuentas comerciales. A diferencia de Ouigo e Iryo, que pueden elegir dónde y con qué intensidad competir, Renfe también debe prestar servicios que quizá no sean rentables. Sin embargo, un servicio de este tipo debe ser definido formalmente por el Estado español como un servicio público e incluido en un acuerdo con la Administración General del Estado. Las comunidades autónomas también pueden subvencionar servicios si consideran insuficiente la prestación pública.
La ruta de Burgos tiene una limitación adicional de infraestructura. El ramal de Venta de Baños de la línea de alta velocidad es de vía única, lo que crea un cuello de botella que limita el tráfico que puede soportar y puede propagar los retrasos de un tren a los servicios posteriores.
La llegada prevista del AVE Madrid–País Vasco podría aliviar ese cuello de botella. Según la información citada en el informe, el Ministerio de Transportes espera que el tráfico de pasajeros se multiplique por diez una vez que haya servicios más frecuentes y horarios más atractivos.
Fuentes: Xataka.