La propuesta de Ley de Aceleración Industrial de la Unión Europea podría dificultar el acceso al apoyo público para algunos vehículos importados, y Toyota podría verse más expuesta que los fabricantes chinos que están estableciendo instalaciones de producción en Europa. Según el borrador de las normas, los vehículos que cumplan los requisitos tendrían que ensamblarse en la UE y obtener del bloque el 70 % del valor de sus componentes, excluida la batería.

Los requisitos se aplicarían a los coches eléctricos de batería, los híbridos enchufables y los vehículos de hidrógeno. Podrían afectar al acceso a incentivos para la compra y a ayudas estatales, así como a la posibilidad de que las administraciones públicas compren esos vehículos. La propuesta sigue debatiéndose en el Parlamento Europeo y entre los Estados miembros de la UE, por lo que el umbral de abastecimiento y su método de cálculo podrían cambiar.

Los fabricantes chinos ya tienen planes de producción u operaciones en la región. BYD se prepara para iniciar la producción en serie en su planta de Szeged, Hungría, antes de que termine el año, mientras que Chery ensambla coches en España, en una antigua fábrica de Nissan. Analistas citados por Automotive News Europe señalan que la producción local podría ayudar a estas empresas a cumplir los requisitos propuestos, aunque no es seguro que la ley beneficie principalmente a los fabricantes europeos.

Toyota, en cambio, importa de Japón sus modelos eléctricos bZ4X y C-HR+, y de India la versión eléctrica del Urban Cruiser. Sus furgonetas eléctricas Proace se fabrican en Europa, ya que están basadas en modelos de Stellantis. En 2025, Toyota importó vehículos de Japón por valor de 6.900 millones de euros, considerando toda su gama de modelos.

Toyota y Jaguar Land Rover se encuentran entre las empresas que se oponen a la propuesta y sostienen que podría encarecer los coches eléctricos. Pedro Pacheco, analista de Gartner, cuestiona esa preocupación y afirma que algunos fabricantes europeos ya necesitan reorganizar sus cadenas de suministro para producir vehículos eléctricos asequibles. Señala el Model Y de Tesla, fabricado en Alemania, que fue el coche más vendido de Europa entre todos los tipos de motorización en septiembre, con 40.971 matriculaciones, según cifras preliminares de Dataforce citadas en el informe.

Philipp Seidel, socio de Arthur D. Little, planteó una preocupación distinta: la producción podría permanecer en Europa mientras la investigación, el desarrollo y la ingeniería se trasladan a China. Dijo que el borrador se centra en el valor de los componentes sin tener en cuenta dónde se diseñan los vehículos. La Comisión Europea presentó la propuesta en marzo y esta sigue siendo un borrador; según sus términos actuales, los coches BYD fabricados en Hungría podrían optar al apoyo si contienen suficientes componentes de origen comunitario, mientras que los modelos eléctricos importados por Toyota no podrían hacerlo.

Fuentes: Numerama.